Las claves del amor
¿Qué es lo que realmente enamora?
30-oct-2009
Mónica Pérez Domínguez
Por mucho que nos empeñemos en engañarnos, lo primero en lo que uno se fija de otra persona es en la apariencia física, en los gestos, en la forma de vestir. Pero hay pequeños detalles que hacen que, progresivamente, esa atracción física se convierta en enamoramiento.
El abogado, economista y comunicador científico Eduardo Punset escribiría en 2007 un auténtico fenómeno de la divulgación científica, un libro, bajo el título 'El viaje al amor', en el que desgrana las claves para comprender el amor.
Punset incluso ofrece una ecuación para medir el amor: A= (a+i+x)k, en la que elevaría el amor a una condición científica, teniendo en cuenta que el amor es la suma del apego personal, la inversión parental o familiar y la sexualidad, y todo ello afectado por el entorno.
En opinión de Punset, el amor “tiene 3.000 millones de años y surgió en el momento en el que una bacteria se preguntó si había alguien más ahí porque no podía sobrevivir sola”.
Por su parte, la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se basa en experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) y en el resto de la evidencia disponible para defender una definición del amor.
Así, la antropóloga constata que el amor constaría de tres partes: "primero el impulso sexual indiscriminado, una fuerza autónoma que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término; luego la atracción sexual selectiva; y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión".
Pero más allá de las teorías se encuentran los hechos, que hacen difícil discernir la razón real o cósmica del amor.
Las miradas en el amor
Dicen que hay miradas que enamoran, otras que atrapan y otras que simplemente no se olvidan, que erizan la piel y consiguen que, por segundos, la mente se quede en blanco.
Uno de los primeros pasos que da el amor es a través de la mirada. Consigue enganchar, en unos instantes, toda la atención, y por ello atrae.
El propio Gustavo Adolfo Bécquer diría en una ocasión que “el alma que puede hablar con los ojos, también puede besar con la mirada”, y, por su parte, William Shakespeare opinaría que “las palabras están llenas de falsedad o arte, la mirada es el lenguaje del corazón”.
Así, junto con la experiencia propia, es claro saber que el amor, en la mayoría de las ocasiones, comienza su andadura a través de la mirada.
Progresivamente, esa mirada profundiza más y se adentra en lo real y más entero de la persona. Lo que se viene en llamar el interior, que es por lo que realmente uno se enamora.
Muchos son los amigos que comienzan a reunirse y descubren los verdaderos rasgos de la personalidad del otro y se van enamorando. La mirada cambia, y disciernen ciertos matices en su físico que cada vez les resultan más atractivos y, como diría el escritor Antoine de Saint-Exupery, en su libro 'El Principito', "lo esencial es invisible a los ojos".
El amor y su definición
La Real Academia Española de la Lengua (RAE) define al amor como "el sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser".
Quizás resulte fría la definición, y por ello ofrece otras entre las que destacan la del "sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear".
Esta definición puede acercarse más a lo que mundanamente se tilda de amor, aunque lo más normal es que cuando lo que uno siente es realmente amor no pueda describirlo, solamente sentirlo.
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